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KUNSWERK MACHT FREI
(La obra de arte libera)

Fernando Balmaceda Edwards, Ricardo Pizarro Castro y Rodrigo Ortega Chavarría 
Sala de Exposiciones del Subsuelo  Universidad Nacional de Córdoba, Argentina.
6 de junio al 7 de julio 2012






TRES ARTISTAS CHILENOS EN LA SALA DE EXPOSICIONES DEL SUBSUELO, PABELLÓN ARGENTINA.UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA. ARGENTINA 6 DE JUNIO DE 2012.

Comunicado KMF

“Kunstwerk Macht Frei” es el nombre genérico de una reunión de trabajos y operaciones gráficas hechas por Fernando Balmaceda Edwards, Ricardo Pizarro Castro y Rodrigo Ortega Chavarría que inician esta gira en la Sala de Exposiciones del Subsuelo Pabellón Argentina, ciudad Universitaria de Córdoba, para seguir durante Septiembre en Buenos Aires y durante el año 2013 en Brasil. 

Para cada ciudad KMF incorpora nuevas producciones, en algunos casos producciones de invitados. La necesidad fundamental es exhibir el desdén y el manoseo inescrupuloso y patético de discursos políticos, sociales y del arte como ejercicio exhibicionista típico de quién postula a convocatorias expositivas para museos, galerías o universidades. Lo que permitirá que el nombre genérico de KMF, para cada muestra, vaya acompañado de un subtítulo pertinente. En el caso de esta muestra inaugural “Kunstwerk Macht Frei. Gráfica Chilena para Subsuelos”.

La muestra total fluctúa alrededor de 40 piezas gráficas, principalmente de gran formato. Todas son obras gráficas que desarrollan su trabajo a partir de puntillismo sobre toalla de papel desechable, dibujo al carbón sobre papel de empapelar muros y gráfica cromática sobre papel de periódico. Estos trabajos de gran formato se dispondrán aleatoriamente en la totalidad del espacio expositivo. La ligereza del soporte de estos trabajos permite que su montaje sea muy simple y poco invasivo, intentando la saturación visual del espacio. Ejercicio no difícil de lograr considerando el ruido industrial que la sala de exposiciones ya arrastra consigo. La factura técnica (el oficio) de los trabajos genera una dialéctica de escozor respecto de los materiales que soportan estas producciones. El encuentro de materiales poco “nobles” para sostener la factura del arte consagran un discurso irónico de incomodidad respecto de los discursos heredados en las formas de representar gráfica y pictóricamente.

En Pizarro el boceto “minimal”, serializado y normado por las posibilidades que le entrega el gofrado de la toalla de papel desechable contrasta precisamente con la condición utilitaria de ésta ¿Minimal para consagrar en salas de arte o para anunciar su próximo arribo al tacho de basura? Mientras tanto, Fernando Balmaceda se apropia de todos los clichés de la aristocracia decimonónica para presentarlos magnificentemente (gran formato) sobre unos patchwork de periódicos en desuso. Aquellos periódicos que nos esperan en bodega listos para secar el agua de pisos o para envolver fiambres. Convive de esta manera esa anacrónica estética de “elite” junto a los bizarros acontecimientos de nuestra actualidad noticiosa, desde la frivolidad del deporte, el regocijo por el accidente y el delito hasta las traiciones y contradicciones de las políticas partidistas de turno. Por su parte Rodrigo Ortega se apodera de consignas, máximas latinas y viejos nombres de instituciones caídas en desuso u olvidadas por sus vínculos a regímenes totalitarios y fascistas. Estas máximas y consignas se presentan en extensas superficies de papel tapiz, papel para cubrir muros pero que en su operatoria como sostenedor de consignas se ven anulados en su función de uso pasando a ser pancartas con resabio romántico y melancólico de la representación del mundo a partir de esas imposiciones discursivas, de un proyecto de mundo que ha ido a parar al olvido y descrédito.

Rodrigo Ortega ChavarríaSantiago, 13 de Mayo de 2012.